TODOS LOS DÍAS APRENDO ALGO NUEVO

TODOS LOS DÍAS APRENDO ALGO NUEVO

La primera vez que entré al vestidor del primer equipo, hace tres años, no sabía en dónde sentarme; había muchos veteranos en el club, me daba pena. Steve Mandanda, Romao, Lass (Diarra), Nicolas Nkoulou… estaba un poco perdido.Me paré a la mitad de la sala, esperando. Finalmente, Rolando me dijo que me sentara en su lugar. Eso hice. Y cada vez que me llamaban a entrenar con ellos, elegía el mismo sitio.
Prefería quedarme con los jóvenes como Max (Lopez) o Seyni (Alphousseyni Sané), pero como tampoco les habían asignado casilleros, se les complicó encontrar su lugar.
Ahora, me siento en la entrada del vestidor. A mi izquierda: Max. Y a su izquierda: el capitán Dimitri Payet. Esta vez pude elegir en dónde sentarme, así que lo hice a un lado de Max porque somos muy cercanos. Jugamos juntos en el equipo juvenil (Sub 19), nos conocemos desde hace tiempo.
En estos momentos me encuentro más tranquilo, pagué mis derechos. Bromeo con todos, todos bromean conmigo, me siento muy bien. Es paradójico porque, si soy igual que todos en el vestuario, en la cancha, sigo siendo ‘el joven’. Pero eso es completamente normal.

La primera vez que entré al vestidor del primer equipo, hace tres años, no sabía en dónde sentarme; había muchos veteranos en el club, me daba pena. Steve Mandanda, Romao, Lass (Diarra), Nicolas Nkoulou… estaba un poco perdido.Me paré a la mitad de la sala, esperando. Finalmente, Rolando me dijo que me sentara en su lugar. Eso hice. Y cada vez que me llamaban a entrenar con ellos, elegía el mismo sitio.
Prefería quedarme con los jóvenes como Max (Lopez) o Seyni (Alphousseyni Sané), pero como tampoco les habían asignado casilleros, se les complicó encontrar su lugar.
Ahora, me siento en la entrada del vestidor. A mi izquierda: Max. Y a su izquierda: el capitán Dimitri Payet. Esta vez pude elegir en dónde sentarme, así que lo hice a un lado de Max porque somos muy cercanos. Jugamos juntos en el equipo juvenil (Sub 19), nos conocemos desde hace tiempo.
En estos momentos me encuentro más tranquilo, pagué mis derechos. Bromeo con todos, todos bromean conmigo, me siento muy bien. Es paradójico porque, si soy igual que todos en el vestuario, en la cancha, sigo siendo ‘el joven’. Pero eso es completamente normal.

LAS REGLAS DENTRO DEL VESTIDOR SON ESENCIALES

Por ejemplo, cuando entrenamos los pases de balón, los jóvenes van al centro a defender. Es lo mismo cuando tenemos que mover las porterías para un partido o recoger y guardar la utilería.

Para mí, es natural, no se lo vamos a pedir a Rolando, que está en el final de su carrera, a Morgan (Sanson) o Steve (Mandanda), que vayan por los balones. También ellos, al principio de sus carreras, tuvieron que hacerlo, y será el mismo caso para los próximos jóvenes que lleguen al nivel profesional. Pasa lo mismo con la fisioterapia: los veteranos tienen prioridad en sus citas, mientras que los jóvenes son afortunados si les queda tiempo para un masaje. Por ejemplo, el día anterior al partido, los jóvenes como yo vamos después de los más experimentados. Estas reglas de vestidor son esenciales. Para mí es especial. Puedo jugar con muchachos que tienen grandes carreras y que han jugado en partidos de muy alto nivel.

Jugadores como Adil (Rami), Kevin (Strootman), Flo (Thauvin), Dim (Payet), Rolando, Valère (Germain). Todos los días aprendo algo nuevo.
Esto me permite ganar confianza en mi estilo y jugar más libre. Me obligan a comunicarme, a hablar con ellos e incluso a gritarles. En el Orange Vélodrome es difícil oír con tanto ruido, pero trato de hacerlo.

Es cierto que fuera de la cancha no soy de muchas palabras, pero en un partido, no tengo opción. Es por beneficio del equipo. Recuerdo que hace algunas semanas, en el Orange Vélodrome, le grité a Lucas (Ocampos) en el juego contra Caen (2-0) porque no estaba presionando a su marca asignada y nos ponía en riesgo. Le grité: “¿Lucas? ¡Llégale más rápido!.”

Por ejemplo, cuando entrenamos los pases de balón, los jóvenes van al centro a defender. Es lo mismo cuando tenemos que mover las porterías para un partido o recoger y guardar la utilería.

Para mí, es natural, no se lo vamos a pedir a Rolando, que está en el final de su carrera, a Morgan (Sanson) o Steve (Mandanda), que vayan por los balones. También ellos, al principio de sus carreras, tuvieron que hacerlo, y será el mismo caso para los próximos jóvenes que lleguen al nivel profesional. Pasa lo mismo con la fisioterapia: los veteranos tienen prioridad en sus citas, mientras que los jóvenes son afortunados si les queda tiempo para un masaje. Por ejemplo, el día anterior al partido, los jóvenes como yo vamos después de los más experimentados. Estas reglas de vestidor son esenciales. Para mí es especial. Puedo jugar con muchachos que tienen grandes carreras y que han jugado en partidos de muy alto nivel.

Jugadores como Adil (Rami), Kevin (Strootman), Flo (Thauvin), Dim (Payet), Rolando, Valère (Germain). Todos los días aprendo algo nuevo.
Esto me permite ganar confianza en mi estilo y jugar más libre. Me obligan a comunicarme, a hablar con ellos e incluso a gritarles. En el Orange Vélodrome es difícil oír con tanto ruido, pero trato de hacerlo.

Es cierto que fuera de la cancha no soy de muchas palabras, pero en un partido, no tengo opción. Es por beneficio del equipo. Recuerdo que hace algunas semanas, en el Orange Vélodrome, le grité a Lucas (Ocampos) en el juego contra Caen (2-0) porque no estaba presionando a su marca asignada y nos ponía en riesgo. Le grité: “¿Lucas? ¡Llégale más rápido!.”

ASÍ SOMOS EN EL GRUPO. SIN TONTERÍAS. NOS PODEMOS DECIR TODO DIRECTO A LOS OJOS

ASÍ SOMOS EN EL GRUPO. SIN TONTERÍAS. NOS PODEMOS DECIR TODO DIRECTO A LOS OJOS

También recuerdo haberle gritado a Valère (Germain) aunque no haya sido su culpa. Fue en Lyon, sólo quedábamos nueve jugadores porque Clinton (Njie) estaba lesionado. Yo estaba cansado de que nos hicieran correr tanto. Y, otra vez, le grité que se acercara al rival, pero desafortunadamente no pudo escucharme.Así somos en el grupo. Podemos decirnos todo. Palabras directas. Todos nos escuchamos mutuamente. A veces también nos disculpamos.

Estoy mejorando cada día y madurando más, porque la exigencia es muy alta. En la cancha, durante un partido, es claro, pero realmente es con todo. Si no voy a ejercitarme, me lo reclaman, cuando no voy por mi baño en frío, me lo recuerdan. Si hago un mal pase, me gritan…

Interactuar con este tipo de jugadores me hace mejorar. Salir de la Academia hasta el primer equipo es una aventura implacable. Todos los días me recuerdan que debo poner atención a cada aspecto de mi carrera: mi estilo de vida, mi dieta, mi recuperación y preparación… Así es como me estoy construyendo, poco a poco. Me dijeron ‘mira esto, mira aquello…’

Me di cuenta de que todos estos compromisos son necesarios para acceder a una gran carrera. No sólo se trata del fútbol, es mucho más que eso.Entre los veteranos, Dimitri Payet me hace reír mucho. Nos llevamos muy bien, pero dentro del estadio, en día de partido, no hay lugar para las bromas. Así es Dim.

También recuerdo haberle gritado a Valère (Germain) aunque no haya sido su culpa. Fue en Lyon, sólo quedábamos nueve jugadores porque Clinton (Njie) estaba lesionado. Yo estaba cansado de que nos hicieran correr tanto. Y, otra vez, le grité que se acercara al rival, pero desafortunadamente no pudo escucharme.Así somos en el grupo. Podemos decirnos todo. Palabras directas. Todos nos escuchamos mutuamente. A veces también nos disculpamos.

Estoy mejorando cada día y madurando más, porque la exigencia es muy alta. En la cancha, durante un partido, es claro, pero realmente es con todo. Si no voy a ejercitarme, me lo reclaman, cuando no voy por mi baño en frío, me lo recuerdan. Si hago un mal pase, me gritan…

Interactuar con este tipo de jugadores me hace mejorar. Salir de la Academia hasta el primer equipo es una aventura implacable. Todos los días me recuerdan que debo poner atención a cada aspecto de mi carrera: mi estilo de vida, mi dieta, mi recuperación y preparación… Así es como me estoy construyendo, poco a poco. Me dijeron ‘mira esto, mira aquello…’

Me di cuenta de que todos estos compromisos son necesarios para acceder a una gran carrera. No sólo se trata del fútbol, es mucho más que eso.Entre los veteranos, Dimitri Payet me hace reír mucho. Nos llevamos muy bien, pero dentro del estadio, en día de partido, no hay lugar para las bromas. Así es Dim.

MIRA ESTO, MIRA AQUELLO…

MIRA ESTO, MIRA AQUELLO…

Es algo similar con Adil (Rami). Siempre es el primero en bromear, pero durante el partido, no puede ser más serio. No podemos dejar que nos anoten. Sufrir primero, jugar bien después. Todos, de alguna forma, esperan mucho de mí, pero también del resto del grupo.

Me uní al primer equipo hace tres años, durante el verano de 2015. Como es tradición, tuve que hacer una novatada: de pronto, escuché cubiertos pegando en los vasos, me levanté y escogí cantar una canción de (el artista francés oriundo de Marsella) Jul. Los demás no se burlaron tanto de mí porque a Rémy Cabella le gusta ese cantante.

Después tuve mucha actividad en partidos oficiales. El primero contra Bordeaux (29 de octubre de 2016), pero salí a la banca, como sucede normalmente con los jóvenes. Esto me permitió aprender, ganar experiencia, formar parte del grupo en las últimas horas previas a un partido, hasta el día que el entrenador me dio la oportunidad de jugar un partido oficial.

Fue en diciembre de 2016, acababa de cumplir 17 (el 23 de noviembre), para una visita a Sochaux por la Copa de la Liga. Estábamos en el hotel. Yo esperaba estar, al menos, en la banca, ya que Hiroki (Sakai), Tomas [Hubocan], Rolando, Doria ya estaban ahí… Y finalmente, Rudi Garcia me dijo que yo iniciaría en la banda derecha. Me puse feliz pero muy nervioso. Ninguna presión específica ni estrés, simplemente temor al mundo profesional, el ambiente, las cámaras, la atmósfera… tantos sentimientos que se diluyeron tras unos minutos de juego. Confiaba en mi habilidad de seguir las instrucciones del entrenador, pero como era mi primera vez, no podía compararlo con nada de mi pasado.

No obstante, mientras jugaba por derecha, el entrenador estaba cerca y me habló constantemente para reforzarme, ayudándome a ganar confianza. Sentí que estuvo conmigo todo el tiempo.
A mi izquierda, Rolando también me guiaba. Es mucha la experiencia que irradia. Tengo grandes recuerdos de este partido más allá de la derrota. Pese a ello, esa noche me di cuenta de que quería brillar en el OM. No podía esperar al siguiente juego.

Es algo similar con Adil (Rami). Siempre es el primero en bromear, pero durante el partido, no puede ser más serio. No podemos dejar que nos anoten. Sufrir primero, jugar bien después. Todos, de alguna forma, esperan mucho de mí, pero también del resto del grupo.

Me uní al primer equipo hace tres años, durante el verano de 2015. Como es tradición, tuve que hacer una novatada: de pronto, escuché cubiertos pegando en los vasos, me levanté y escogí cantar una canción de (el artista francés oriundo de Marsella) Jul. Los demás no se burlaron tanto de mí porque a Rémy Cabella le gusta ese cantante.

Después tuve mucha actividad en partidos oficiales. El primero contra Bordeaux (29 de octubre de 2016), pero salí a la banca, como sucede normalmente con los jóvenes. Esto me permitió aprender, ganar experiencia, formar parte del grupo en las últimas horas previas a un partido, hasta el día que el entrenador me dio la oportunidad de jugar un partido oficial.

Fue en diciembre de 2016, acababa de cumplir 17 (el 23 de noviembre), para una visita a Sochaux por la Copa de la Liga. Estábamos en el hotel. Yo esperaba estar, al menos, en la banca, ya que Hiroki (Sakai), Tomas [Hubocan], Rolando, Doria ya estaban ahí… Y finalmente, Rudi Garcia me dijo que yo iniciaría en la banda derecha. Me puse feliz pero muy nervioso. Ninguna presión específica ni estrés, simplemente temor al mundo profesional, el ambiente, las cámaras, la atmósfera… tantos sentimientos que se diluyeron tras unos minutos de juego. Confiaba en mi habilidad de seguir las instrucciones del entrenador, pero como era mi primera vez, no podía compararlo con nada de mi pasado.

No obstante, mientras jugaba por derecha, el entrenador estaba cerca y me habló constantemente para reforzarme, ayudándome a ganar confianza. Sentí que estuvo conmigo todo el tiempo.
A mi izquierda, Rolando también me guiaba. Es mucha la experiencia que irradia. Tengo grandes recuerdos de este partido más allá de la derrota. Pese a ello, esa noche me di cuenta de que quería brillar en el OM. No podía esperar al siguiente juego.

CUANDO ENFRENTO A LOS MEJORES AUMENTO MI CALIDAD…

CUANDO ENFRENTO A LOS MEJORES AUMENTO MI CALIDAD…

Tengo una gran relación con nuestro técnico Rudi Garcia. Él nunca señala a un jugador en particular, el grupo siempre prevalece. Me trata como un jugador igual a todos, ni más ni menos. Lo escucho con atención y aplico cada consejo que me da. Charlamos de vez en cuando y siempre me deja algo útil. Lo mismo aplica con el personal de entrenamiento, incluso si trabajo más de cerca con ‘Jobi’ (Stéphane Jobard) que apenas llegó esta temporada al OM. Como solía ser central, tengo muchas sesiones con él. Trabajamos en mis movimientos y mi posición. A veces él se me acerca, otras yo acudo a él por consejos.

Podré admirarlos por televisión, pero si debo enfrentarlos, son como cualquier otro rival: ya sea Falcao, Fekir, Mbappé o Neymar… voy a defender igual. Son oponentes, nada más. Para mí, podrán venir de la National 2 o directo de la Copa del Mundo, debo cumplir la misma labor y enfocarme de la misma forma. No porque esté contra Mabppé, Neymar o cualquier otro de ese nivel, me voy a congelar… Incluso es mejor enfrentar a este tipo de estrellas porque, seguramente, en contra de los mejores es como voy a destacar.

Tengo una gran relación con nuestro técnico Rudi Garcia. Él nunca señala a un jugador en particular, el grupo siempre prevalece. Me trata como un jugador igual a todos, ni más ni menos. Lo escucho con atención y aplico cada consejo que me da. Charlamos de vez en cuando y siempre me deja algo útil. Lo mismo aplica con el personal de entrenamiento, incluso si trabajo más de cerca con ‘Jobi’ (Stéphane Jobard) que apenas llegó esta temporada al OM. Como solía ser central, tengo muchas sesiones con él. Trabajamos en mis movimientos y mi posición. A veces él se me acerca, otras yo acudo a él por consejos.

Podré admirarlos por televisión, pero si debo enfrentarlos, son como cualquier otro rival: ya sea Falcao, Fekir, Mbappé o Neymar… voy a defender igual. Son oponentes, nada más. Para mí, podrán venir de la National 2 o directo de la Copa del Mundo, debo cumplir la misma labor y enfocarme de la misma forma. No porque esté contra Mabppé, Neymar o cualquier otro de ese nivel, me voy a congelar… Incluso es mejor enfrentar a este tipo de estrellas porque, seguramente, en contra de los mejores es como voy a destacar.

3er

olympien más joven en jugar 15 partidos de Ligue 1

90%

Éxito de pases esta temporada.

17años

olympien más joven en ser titular por Europa

Recuerdo, por ejemplo, cuando Sergio Ramos del Real Madrid estaba uno a uno contra Ronaldinho del Barcelona: normalmente se veía indefenso, pero eso no lo limitó para convertirse en uno de los mejores, si no es que el mejor defensa del mundo.

Es un modelo. Un defensa calmado con gran técnica y armas al ataque. Es el jefe de la cancha. Sé que me falta mucho por aprender pero él me inspira para mejorar y alcanzar su nivel. Es agresivo, valiente y sabe cómo imponerse. Me gusta cómo presiona a sus oponentes. Yo trato de mostrarle a los delanteros que llegaré fuerte a los duelos, desde el primero hasta el último. No soy tan alto como Adil [Rami] o Rolando, pero igual que Ramos, hago que mis rivales sepan que, con mis propios atributos y habilidades, seguiré peleando contra ellos.

Recuerdo, por ejemplo, cuando Sergio Ramos del Real Madrid estaba uno a uno contra Ronaldinho del Barcelona: normalmente se veía indefenso, pero eso no lo limitó para convertirse en uno de los mejores, si no es que el mejor defensa del mundo.

Es un modelo. Un defensa calmado con gran técnica y armas al ataque. Es el jefe de la cancha. Sé que me falta mucho por aprender pero él me inspira para mejorar y alcanzar su nivel. Es agresivo, valiente y sabe cómo imponerse. Me gusta cómo presiona a sus oponentes. Yo trato de mostrarle a los delanteros que llegaré fuerte a los duelos, desde el primero hasta el último. No soy tan alto como Adil [Rami] o Rolando, pero igual que Ramos, hago que mis rivales sepan que, con mis propios atributos y habilidades, seguiré peleando contra ellos.

A VECES ME REFLEJO EN ROLANDO…

 

A VECES ME REFLEJO EN ROLANDO… 

 

Me siento bien como defensa central. He jugado esta posición desde niño. Prefiero tener el juego enfrente de mí para detener ataques, fingir pases, despejar, recuperar el balón…
Cuando juego con Luiz (Gustavo), por ejemplo, voy por derecha, lo que me permite arrancar de perfil derecho. Si voy con Adil (Rami) me toca el rol de liderazgo: tomaré el primer balón desde atrás y trataré de presionar a los oponentes en el medio campo. Con Rolando, es similar a mi juego con Luiz.

Me gusta darle claridad al balón, eliminar a dos o tres rivales con un buen pase. Claro que prefiero controlar en vez de patear al instante. También me gusta anticiparme, leer el partido. Eso es más fácil como defensa central.

En cuanto a mi estilo, lo siento muy parecido al de Rolando. Tiene grandes habilidades y puede jugar con ambos pies. No es muy rápido, pero se mueve bastante bien y sabe cómo anticiparse y leer el partido. A veces, en los entrenamientos, me veo reflejado en él. Veo cómo se mueve para robar el balón. Es muy bueno técnicamente y usa muy bien la cabeza en fases ofensivas y defensivas. En el OM, es el jugador que más me inspira. Me da muchos consejos.

Siempre he portado el número 4. Aproveché la salida de Karim (Rekik) para recuperarlo. Es un símbolo personal porque he tenido ese número desde las escuadras inferiores. De no haber tenido el 4, hubiera elegido el 23, mi día de cumpleaños”.

Me siento bien como defensa central. He jugado esta posición desde niño. Prefiero tener el juego enfrente de mí para detener ataques, fingir pases, despejar, recuperar el balón…
Cuando juego con Luiz (Gustavo), por ejemplo, voy por derecha, lo que me permite arrancar de perfil derecho. Si voy con Adil (Rami) me toca el rol de liderazgo: tomaré el primer balón desde atrás y trataré de presionar a los oponentes en el medio campo. Con Rolando, es similar a mi juego con Luiz.

Me gusta darle claridad al balón, eliminar a dos o tres rivales con un buen pase. Claro que prefiero controlar en vez de patear al instante. También me gusta anticiparme, leer el partido. Eso es más fácil como defensa central.

En cuanto a mi estilo, lo siento muy parecido al de Rolando. Tiene grandes habilidades y puede jugar con ambos pies. No es muy rápido, pero se mueve bastante bien y sabe cómo anticiparse y leer el partido. A veces, en los entrenamientos, me veo reflejado en él. Veo cómo se mueve para robar el balón. Es muy bueno técnicamente y usa muy bien la cabeza en fases ofensivas y defensivas. En el OM, es el jugador que más me inspira. Me da muchos consejos.

Siempre he portado el número 4. Aproveché la salida de Karim (Rekik) para recuperarlo. Es un símbolo personal porque he tenido ese número desde las escuadras inferiores. De no haber tenido el 4, hubiera elegido el 23, mi día de cumpleaños”.

Boubacar KAMARA

Boubacar KAMARA

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