"El OM, sólo el OM"


El OM, sólo el OM


Muchos niños sueñan con el Real Madrid, el Bayern Munich, Manchester United… bueno, yo soñaba con el OM.

Nací en Marsella y como todos acá, traigo al club en la piel. Es un sentimiento único, una conexión especial mucho más intensa ya que mi padre Bruno, jugó para el OM en su carrera, en una de las épocas más prestigiosas en la historia del club (1989-1991), incluso la más hermosa a la fecha.

Pasé los primeros años de mi niñez en Marsella, mi papá algunas veces me llevaba al entrenamiento en el estadio Vélodrome, los días después de los partidos. En aquel tiempo, ¡podías conocer a Carlos Mozer, Chris Waddle, Jean-Pierre Papin! ¡Yo caminaba por en medio de todos estos grandes jugadores! E incluso aunque no haya pasado mucho tiempo en Marsella en aquellos tiempos, solo tres o cuatro años creo, siempre me sentí un Marsellés.

El OM es mi más grande pasión, por lo que representa este club, así como para los fantásticos jugadores que han jugado acá cada temporada. Y yo era como cualquier otro joven aficionado: transformé mi cuarto de color azul y blanco, ponía pósters en todas las paredes, e iba al fútbol vestido con mi playera del OM, incluso cuando jugaba para el club de fútbol de Orleans o en la escuela.

Cuando jugábamos fútbol en el receso, ¡pretendía que era un jugador del OM! Olvídense del Real Madrid, Barcelona o Manchester United, no. Para mí, era el OM. Nada más que el OM.

“Cuando jugábamos fútbol en el receso, ¡pretendía que era un jugador del OM! “

Cada cumpleaños, cada navidad, siempre pedía mi playera del OM como regalo, así que podía ir a la práctica de fútbol con mi nuevo uniforme. ¡Estaba muy orgulloso! ¡Y también lo estaban mis papás!

La verdad sea dicha, el OM era el tema favorito de las pláticas en casa, porque el club había dejado una huella importante en mi papá. Pasó los mejores años de su carrera profesional en el OM, ganando varios trofeos y siendo parte de eventos inolvidables.

¡Perderse un partido en la tele simplemente no estaba en el plan! Era muy bueno cuando ganábamos un partido porque al siguiente día, llegaba a la escuela muy orgulloso y contento. Por el otro lado, con algunos de mis compañeros de clase que apoyaban a otros equipos, no te imaginas la pesadilla que era llegar al día siguiente a una derrota. Afortunadamente para mí, ¡eso no pasaba seguido!

Recuerdo claramente la temporada de 1998/99, cuando estaban Christophe Dugarry, Maurice Florian, Laurent Blanc, Fabrizio Ravanelli… El OM ganó su pase a la final de la Copa UEFA en 1999. Desafortunadamente, la perdimos ante el Parma (3-0). Tenía solo siete u ocho años entonces.

Los primeros recuerdos que tengo del OM vienen de principios de siglo. Recuerdo particularmente los logros de Didier Drogba. Era tan fan de él que tenía su póster en el muro de mi cuarto en Orleans.

De Orléans hasta Göteborg…


Esa temporada, tuve la oportunidad de viajar un poco, especialmente por Europa, con mi papá. ¡Fue extraordinario! Fui a Newcastle para la semifinal (22 de abril de 2004), cuando el OM empató 0-0. Fui también a Gotemburgo para la final el 19 de mayo de 2004, cuando perdimos ante Valencia (2-0). El partido quizá lo perdimos cuando en la primera mitad, el árbitro italiano Pierluigi Collina expulsó a Fabien Barthez…

« ¡Collina nos mató! »

Recuerdo que en la tribuna, con los ex jugadores del club invitados para la final, estábamos tan decepcionados por cómo se dieron las cosas, que nos unimos a los cánticos de los aficionados del OM: “Y Collina, y Collina, y Collina es un… y Collina es un…

En aquel momento, vivía mi pasión al máximo. Estaba muy feliz de estar ahí, de estar en el estadio para esta cuarta final en la historia del club, a pesar de que, como todos los fans del OM que fueron a Suecia, me hubiera gustado que el resultado del partido fuera distinto.

Cuando crecía, también desarrollé algo de confianza en la cancha. Luego del US Orleans, pasé un año en la Academia de Fútbol de Châteauroux. Seis meses después, me uní al AS Monaco, que era famosos por sus resultados con los jóvenes jugadores. No mucho después de eso, escuché que el OM estaba interesado en firmarme. ¡Mi club me quería! ¿Lo pueden creer?

En la primavera de ese año, jugué en contra de Châteauroux en la Copa Nacional Sub 14. Mi papá estaba ahí, igual que muchos papás de los jugadores… ¡y ahí vi a José Anigo!

Anigo, quien era el Director Deportivo del OM en aquel tiempo, estaba ahí en el estadio. Le dijo a mi papá que encontraba interesante mi perfil y estilo y, ¡que deseaba que me pudiera unir al Olympique de Marseille! Habló mucho de todo eso con mi papá, quien respondió que, desafortunadamente, acababa de firmar con el AS Monaco. Mi papá, un hombre que siempre se mantuvo tranquilo y que nunca se vio envuelto en las decisiones de transferencias, le dijo que, por respeto al AS Monaco, no era él quien debería hacer el primer paso. Desafortunadamente para mí.

Cuando supe eso, estaba muy decepcionado, ¡porque podría haber vestido el jersey de mi equipo ahí mismo! Incluso sabiendo que la Academia del AS Monaco era muy buena, era una pena.

28

Años

48

Partidos

16

Goles

De padre a hijo


Finalmente tuve que esperar unos años para que se hiciera realidad mi sueño de la infancia. Pero también supe que era el momento correcto para venir acá al Marsella, luego de la temporada que había hecho con el AS Monaco.

También supe que, si no hubiera jugado en ese club, podría haberme perdido algo en mi carrera. Especialmente ahora, cuando llego cada mañana a los entrenamientos, me siento tanto conmovido como orgulloso de ver que estoy tomando el mismo camino que mi papá. 30 años después, tengo la misma vida que él tenía, visto la misma camiseta que él portaba, con la misma satisfacción. Entreno en las mismas canchas y juego en el mismo estadio. Todo eso hace nuestro lazo más fuerte, incluso más cómplice. Pero irónicamente, esta situación le puede causar un poco más de stress cuando mira los partidos del OM hoy que cuando era él quien jugaba hace 30 años.

Mi padre fue muy afortunado para jugar en uno de los equipos más grandes en la historia del club, en ganar muchos trofeos experimentar maravillosos eventos. Habla de ello de vez en cuando, especialmente cuando empiezo a preguntarle de esa época.

« ¡Dile hola a tu papá! »

Algunas veces, algunas personas en las calles de Marsella se me acercan y me dicen: “¡Me tomé una foto similar con tu papá hace algunos años! Felicidades, muy bien hecho, ¡Ustedes nos hacen muy felices!”, o “por favor dile hola a tu papá, ¡él era un increíble jugador en esos años!”.

Soy igual de afortunado como los hermanos Ayew (André y Jordan) con su papá Abedi Pelé: afortunados de que él y mi padre fueran parte de un equipo exitoso que ganó todo.

Para los fans, ver de nuevo el apellido Germain y Ayew les trae grandes recuerdos de su club, y eso hace a la gente extremadamente dulce, amable y buena. ¡Eso también significa muchas expectativas! Pero sé que todo va a ir bien, aunque ya he jugado algunos partidos sin anotar gol.

¡Ganay, título, Vieux-Port!


Estábamos en el estadio ese 5 de mayo de 2010 cuando nos convertimos en campeones franceses, ganando 3-1 en contra del Rennes.

Recuerdo claramente porque habíamos comprado nuestros boletos para ese partido más de dos semanas antes, y realmente estábamos esperando que el OM no se coronaran campeones antes de ese partido.

Éramos cinco o seis amigos, en la Ganay. Comenzó a llover durante la segunda mitad, pero el OM pudo ganar ese partido gracias a los goles de Gabriel Heinze, Mamadou Niang y Lucho González.

¡Fue mágico! El OM no era campeón de Francia desde 1992, ¡era toda una locura! Por supuesto, el mismo equipo había ganado la Copa de la Liga algunas semanas antes (3-1 ante el Bordeaux), pero aún así, ¡esa fue noche increíble!

Nos fuimos todos al “Viejo Puerto” para celebrar nuestra victoria.

Valère Germain

© Fotos de archivo : Helios Image | Colección privada

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